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EDUARDO LAN*

Seamos sinceros, trabajar en equipo no es nada fácil. Como consultor en desarrollo organizacional constantemente me piden asesoría sobre el tema, la cual les brindo con resultados positivos iniciales. Desafortunadamente, pocas organizaciones están dispuestas a hacer lo que se requiere para conformar verdaderos equipos de trabajo y hacerlos funcionar con un alto desempeño.

El concepto de equipos de trabajo está de moda. Mucho se ha hablado acerca de sus virtudes, de como un equipo es capaz de obtener mayores logros a los de cualquier individuo o grupo, de como la unidad hace la fuerza. Actualmente es difícil, casi imposible, no toparse con el tema en casi cualquier ámbito, especialmente en el mundo de las empresas, organizaciones e instituciones. Las publicaciones están repletas de artículos relacionados, los departamentos de capacitación lo incluyen invariablemente en sus programas de desarrollo, y muchos de nosotros hemos pasado por uno, sino es que varios, talleres de trabajo en equipo. Sin embargo (y tristemente), los verdaderos equipos de trabajo, al menos los altamente funcionales, son poco comunes.

Esto quizá se deba a nuestra ignorancia sobre lo que se requiere realmente para crear y dirigir a un equipo de trabajo y/o a nuestra renuencia para llevarlo a cabo. Definitivamente, agrupar a un número de personas técnicamente capaces, ya sea por función o geografía, y realizar algún esfuerzo aislado de fomento de trabajo en equipo—llámese taller, seminario, retiro, curso, entrenamiento o plática—no genera equipo. Lo que un evento aislado así genera es una experiencia pico, la cual, con el tiempo, se desvanece y desaparece.

Muchos empresarios, ejecutivos y empleados entienden la importancia de contar con equipos de trabajo efectivos, pero en la práctica consideran el esfuerzo requerido poco práctico y prefieren, en sus propias palabras, “no perder el tiempo” con esas cosas y “ponerse a trabajar” en lo que realmente importa. ¡Nada podría estar más alejado de la verdad!

La realidad es que los grupos de trabajo no funcionales le cuestan mucho más tiempo y dinero a las organizaciones de lo que costaría cualquier esfuerzo real y continuo de fomento de trabajo en equipo. Según estudios realizados por la firma de consultoría e investigación de desempeño empresarial Gallup, la falta de involucramiento de los empleados, un síntoma común de los grupos de trabajo no funcionales, le cuesta a las empresas estadounidenses cerca de 500 mil millones de dólares al año. Aunque no existe una cifra al respecto para las empresas mexicanas, es predecible que ésta sea similarmente catastrófica. La falta de trabajo en equipo genera ineficiencia, inefectividad, baja moral, rotación de personal, poca productividad, mal uso de los recursos y, finalmente, un impacto negativo en la ganancia neta de la empresa.

¿Qué se requiere, entonces, para crear un verdadero equipo de trabajo y hacerlo funcionar con un alto desempeño? A continuación te recomiendo 8 prácticas.

1. Decide si estás dispuesto y puedes dedicarle tiempo, dinero y esfuerzo a la creación y gestión de equipos de trabajo y, en caso afirmativo, comprométete incuestionablemente a ello

Formar y gestionar equipos de trabajo altamente efectivos no es nada fácil. Ningún esfuerzo aislado, reorganización funcional, política o mandato puede crear un equipo de trabajo de alto desempeño. Para ello, es necesario realizar un proceso largo y continuo. Decide desde el inicio si estás dispuesto a ello y, si no, no pierdas tu tiempo.

2. Al principio no hagas nada, solo observa, toma nota y diagnostica

Una vez que decidas incuestionablemente crear y gestionar equipos de trabajo y en caso de que las personas ya trabajen juntas, te sugiero primero no hacer nada y observar a ese grupo con el fin de diagnosticarlo. Aunque tu primer impulso sea tomar acción, es de sabios no hacerlo. En lugar de ello tómate el tiempo para distinguir y determinar cuáles son las fortalezas y debilidades del grupo tanto en términos técnicos como humanos, tanto individual como colectivamente. En especial, vale la pena observar y analizar la dinámica humana que existe entre los diferentes miembros: cómo se comunican, establecen acuerdos, resuelven conflictos, etcétera.

3. Establece una meta inspiradora y clara con objetivos accionables para el equipo

Ningún equipo de trabajo se forma porque reunimos a un grupo de personas, mucho menos porque les decimos que tienen que trabajar en conjunto. Para lograr el esfuerzo colectivo y alineado que caracteriza a un equipo de trabajo es necesario establecer una meta inspiradora y clara que transforme y conmueva a todos los involucrados y que sea lo suficientemente clara para que no quede duda en ellos de lo que representa. Paso seguido, asegúrate de establecer objetivos accionables, es decir, que involucren una serie de acciones a tomar para lograrlos. Declarar un aumento del X% en ventas, por ejemplo, no establece claramente qué acciones debemos tomar; visitar a X número de clientes y hacer X número de cotizaciones y llamadas, sí lo hace.

4. Crea convenios de interacción con tu equipo que regulen la manera en la que trabajan juntos

Una de las razones más importantes por las que los grupos laborales no funcionan es porque no existen reglas básicas de interacción. Así las cosas, cada quien actúa como cree que debería o le conviene actuar. Algunos puntos clave a incluir en los convenios son puntualidad, responsabilidad, comunicación, resolución de problemas y conflictos, uso de la palabra, empleo de tecnología (teléfonos, computadoras, email), entre otros. Te sugiero que dichos convenios estén basados en valores, tales como confianza, respeto, honestidad y transparencia, y que, una vez establecidos, los publiques para conocimiento de todos.

5. Crea un fundamento de confianza entre los miembros del equipo que sea suficientemente fuerte para sostenerlos en la búsqueda de los retos que enfrentarán

La base de todo logro es la relación y la base de toda relación es la confianza. Asegúrate de crear estos fundamentos esenciales entre los miembros de tu equipo reuniéndolos a menudo con el fin de fortalecer vínculos, hablando a menudo de la confianza en su presencia y practicando su existencia siendo un ejemplo de ello y exhortando a otros a serlo, especialmente en situaciones reales de trabajo, tales como aquellos momentos en los que la confianza se ve mermada.

6. Fomenta el conflicto saludable

Uno de los mitos más comunes en nuestras interacciones humanas es pensar que el conflicto es negativo. Creemos, erróneamente, que tener roces con otros es malo para el equipo y el clima laboral. Así, la mayoría de las personas evitan el conflicto prefiriendo, en cambio, guardarse su molestia y resignarse a la situación actual. Sin embargo, y contrario a lo que creemos, el conflicto es saludable. Éste genera la tensión creativa para ir más allá de nuestros límites actuales de pensamiento, visión y desempeño, y es absolutamente necesario para crecer como equipo y producir nuevos y mejores resultados. Ahora, hay de conflictos a conflictos. Es importante que la expresión de dicho conflicto sea respetuosa e impersonal, lo cual implica criticar la idea, el punto de vista o el comportamiento, pero nunca a la persona.

7. Mantén un ambiente de rendición de cuentas

Una de las razones por las que ningún evento aislado de trabajo en equipo funciona a largo plazo, es porque los seres humanos somos seres de hábitos. Para lograr crear las condiciones (ambiente, comportamientos, acuerdos, responsabilidad, etc.) necesarios para crear un verdadero equipo de trabajo, es necesario que constantemente practiquemos las habilidades requeridas con el apoyo de nuestros compañeros de equipo. La mejor y más poderosa manera de hacer esto es llamarnos a cuentas, recordándonos todos en tiempo real cuando estamos violando los compromisos establecidos.

8. Revisa, reconoce e integra constantemente todo durante el proceso

Para generar el momentum y aprendizaje necesarios durante el proceso de formación de equipo, es esencial que revises y reconozcas lo logrado, lo no logrado, lo aprendido y, en forma de círculo virtuoso, alimentes el proceso. Una sugerencia importante al respecto es aterrizar las buenas prácticas que vayan creando en tus políticas, procedimientos y procesos de manera tal que se vuelvan parte de los sistemas de tu organización.

Por último, te recomiendo que desarrolles y practiques la paciencia, la compasión y la tolerancia al mismo tiempo que el rigor. Formar un equipo de trabajo de alto desempeño es un trabajo titánico, pero que vale mucho la pena. Hacerlo requerirá mucho más de ti de lo que crees. Henry Ford dijo: “Reunirse como equipo es un inicio. Mantenerse juntos es un avance. Trabajar juntos es lograr el éxito”.

*Socio consultor y director de metodología en Mesa Consultores, una firma especializada en transformación organizacional, con más de 15 años de experiencia, asesorando en temas de liderazgo, clima laboral y renovación cultural.

 

Disponible en: Mundo Ejecutivo 

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