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POR: EDUARDO LAN 

 

  En cualquier asunto de nuestra vida que no esté funcionando, hay algo que estamos o  no haciendo que está teniendo un impacto.

 Cada vez que tengo un problema, y como todos tengo muchos, me pregunto qué está  faltando en mi que si lo aportara haría una diferencia. Esta no es una pregunta fácil de  hacerse puesto que implica asumir responsabilidad personal. Lo ordinario es explicarse las  cosas con el fin de sentirse menos culpable.

 La palabra extraordinario despierta connotaciones superlativas relacionadas con algo  maravilloso, increíble, y por ende casi inalcanzable. Sin embargo, la palabra en sí es la  combinación de dos palabras: extra y ordinario, por lo que extraordinario es algo fuera de  lo ordinario.

 Es ordinario explicarse todos los problemas que uno tiene, incluyendo la falta de  resultados, por causas ajenas a uno. Así, las personas se pasan la vida explicando su falta de logros y echándole la culpa a otros o a las circunstancias. Si tú le preguntas a alguien por qué no tiene los resultados que desea, recibirás una larga lista de razones externas a dicha persona: que si el jefe, el cliente, los proveedores, el mercado, el precio, las políticas, etc. Esta serie de explicaciones puede ser normal, pero no es del todo cierta, puesto que siempre existe alguien en el mundo con iguales o peores circunstancias a las nuestras que sí es efectivo en lograr sus objetivos.

Estas explicaciones tienen ciertos beneficios, tales como tener la razón, controlar o invalidar al otro, evadir responsabilidad, y evitar un sentimiento de culpa, pero nos cuestan mucho más de lo que ganamos. Al buscar y encontrar razones externas por las que no es posible lograr nuestras metas, pagamos con aquello que más deseamos: nuestro éxito, seguridad, gozo, satisfacción y plenitud.

Para obtener resultados extraordinarios es necesario salirse de esta ordinariez y actuar de manera extra ordinaria. A continuación enumeramos los pasos para hacerlo:

1. Asume 100% responsabilidad por todo aquello que te sucede en la vida. Responsabilidad no es igual a culpa, y no significa que el otro o las circunstancias no tienen que ver en el asunto; es un posible e inmensamente poderoso contexto desde donde operar en la vida que genera mucha mayor efectividad que ser víctima.

2. Pregúntate qué está faltando en ti. Esto es diferente a qué está mal. Una de las razones por las que es tan difícil hacerse esta pregunta es porque creemos que cualquier respuesta que obtengamos es un indicativo de lo mal que estamos o lo poco capaces, inteligentes, trabajadores, etc. que somos. Hacer esto es muy lastimoso, y lógicamente preferimos no hacerlo. Sin embargo, si nos hacemos y contestamos esta pregunta como la posibilidad de encontrar y proveer aquello que está haciendo falta para lograr lo que queremos, entonces el asunto se vuelve una valiosa oportunidad.

3. Genera tantas alternativas como te sea posible. Una vez que has identificado qué falta, haz una lluvia de ideas de posibles acciones que podrías tomar. Es muy importante aquí que no evalúes cada acción, sino que simplemente generes el mayor número de alternativas con el fin de maximizar tu creatividad y “salirte de la caja”.

4. Evalúa la viabilidad de las acciones enlistadas. Ahora sí es momento de evaluar cada acción y determinar cuáles son deseables y posibles y cuáles no. Enumera cada acción viable en relación a su valor y plausibilidad y determina qué recursos (tiempo, esfuerzo, personal y dinero) requiere cada una de ellas.

5. Comprométete a una serie de acciones. Elige cuáles acciones vas a tomar y cuáles no. Es mejor elegir un menor número de acciones a las que te puedas comprometer incuestionablemente, que elegir muchas acciones para después abandonarlas.

6. Ponte en acción. Lo único que produce resultados en esta vida son las acciones, por lo que es esencial que tomes rápida y continuamente las acciones elegidas. De nada te sirve analizar y planear una estrategia si todo ello es únicamente un ejercicio intelectual.

 

Hacer todo esto no te garantiza el resultado, pero definitivamente lo propicia. Dicen que la definición de locura es hacer una y otra vez lo mismo esperando resultados diferentes. Los seres humanos estamos locos, puesto que nos explicamos constantemente nuestra situación culpando a otros y pensamos que esto nos justifica.

 

Fuente: Mundo Ejecutivo 

Artículo Disponible en: 

http://mundoejecutivo.mx/economia-y-negocios/management/quieres-resultados-extraordinarios-y-no-los-tienes.html

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