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EDUARDO LAN* Son las 6 de la tarde y estoy por terminar otro día más en la oficina. Aunque he hecho muchas cosas, siento que no he avanzado casi nada. He enviado un montón de correos, he realizado muchas llamadas y he participado en varias juntas y conversaciones, pero mi lista de pendientes no se ha reducido en absoluto y, de hecho, ahora es más grande. Me siento frustrado y agotado. Lo peor de todo es que estoy seguro que mañana será igual o peor. ¿Quién no ha tenido una situación similar, ya sea en lo personal o laboral? ¿Quién no se ha sentido abrumado con tantos pendientes y ha tenido la sensación de que no importa lo que haga nunca logra avanzar y al final solo termina cansado y estresado? Según la Organización Internacional del Trabajo, México es el país con el mayor índice de estrés laboral, donde el 75% de los empleados reportan este problema. Aunque es cierto que actualmente existe un nivel sin precedente de información y exigencia sobre nuestro tiempo y atención, gran parte del problema se debe a nuestra inhabilidad de ser eficientes y efectivos, lo cual tiene que ver más con la manera en la que atendemos una situación que con la situación en sí. A continuación te recomiendo 6 pasos para ser productivo y no sufrir en el intento. Establece tu propósito El principal motivo por el que las personas no son productivas en su trabajo y acaban su día con la sensación de no haber avanzado, es porque no existe un propósito claro acerca de aquello que tienen que lograr al final del día y acaban atendiendo todo menos eso. Stephen M. R. Covey, el autor del libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, nos alienta a atender no solo lo urgente sino también lo importante. Asegúrate de iniciar cada día con claridad y enfócate en ese propósito importante que vas a lograr; no permitas que el remolino de interrupciones y urgencias cotidianas nublen tu visión y afecten tu accionamiento. Planea tus acciones Para poder ser productivos y lograr nuestro propósito es necesario que realices una planeación adecuada. Ésta inicia con establecer tu propósito, ¡pero no termina ahí! Date el tiempo de plantear y asegurar las acciones, los tiempos y las personas o recursos requeridos para lograr tu propósito, y seguramente serás más efectivo en tu intento. Antoine de Saint-Exupéry, el autor de la famosa obra El principito, dijo una vez: “Una meta sin un plan es solo un deseo”. Enfócate Tomar acciones no necesariamente es sinónimo de ser productivo. Algunas personas piensan que porque están ocupadas son productivas, pero no es así. Si te pusiera una cámara que grabara tus actividades diarias, probablemente te sorprenderías por la cantidad de tiempo que pierdes. Durante tu día enfócate y pregúntate constantemente qué necesitas dejar de hacer y empezar a hacer para lograr tu propósito, y date a la tarea de hacerlo. Ten conversaciones productivas Otra manera usual en la que perdemos mucho tiempo es en conversaciones no productivas, ya sea con otros o con nosotros mismos. Nos pasamos el tiempo discutiendo puntos de vista, sobre analizando las situaciones y chismeando acerca de cualquier cosa, y después nos preguntamos porque no somos productivos. En lugar de perder tanto tiempo, asegúrate de que tus conversaciones sean productivas, es decir, que avancen la acción. Dos actos lingüísticos sumamente productivos y que avanzan la acción son las solicitudes y las promesas. Delega actividades a otros Creemos que la manera de asegurar que las cosas se hagan rápido y bien es hacerlas nosotros mismos. Sin embargo, ninguna persona por si sola es capaz de lograr grandes propósitos sin la ayuda de otros. Para poder ser realmente productivos es necesario aprender a delegar actividades a otras personas, lo cual no es nada fácil ni cómodo al inicio. Para ello te recomendamos, en la fase de planeación, decidir qué actividades delegar y a quién. Nunca olvides celebrar tus éxitos Al final de nuestro día y muy a menudo estamos tan enfocados en aquello que no logramos, que se nos olvida reconocer y celebrar lo que sí logramos. Celebrar nuestros éxitos es una manera de sentirnos bien al final del día y generar el impulso suficiente para el siguiente día. Por último (y por favor), recuerda siempre divertirte. Tu vida y tu trabajo son importantes, pero eso no quiere decir que tienen que ser serios y aburridos. Una de las maneras más poderosas que conozco de reducir el estrés y disfrutar el proceso es divirtiéndose. Encuentra e infúndele pasión y diversión a todo lo que haces y seguramente serás más eficiente y efectivo. *Socio consultor y director de metodología en Mesa Consultores, una firma especializada en transformación organizacional, con más de 15 años de experiencia, asesorando en temas de liderazgo, clima laboral y renovación cultural. Disponible: Mundo Ejecutivo
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