Corner
Durante gran parte de mi juventud lidié muchísimo con varios aspectos de mi vida. Recuerdo, en particular, lo difícil que era para mí destacar en los deportes. Como no tenía una habilidad innata para ellos y me sentía realmente fracasado cuando los practicaba, decidí abandonarlos. Ahora que soy mayor y tengo hijos veo como ellos, en especial mi hijo, sufre con ser bueno para jugar fútbol y otras cosas. El mejor consejo que le puedo dar es que no se dé por vencido, que perder no es igual a fracasar. Existe una verdad ineludible en la vida y en el trabajo: siempre hay problemas. No importa la actividad que realices es normal que frecuentemente, a veces a diario, te topes con situaciones complejas que tienes que resolver e inicialmente no sabes cómo. De hecho, si no estás teniendo “problemas” constantemente es predecible, casi seguro, que estás haciendo algo demasiado fácil, es decir, que no te estás poniendo un reto lo suficientemente grande como para esforzarte y crecer personal y profesionalmente. Sin embargo, la mayoría de nosotros nos relacionamos con los problemas como algo malo, como algo que no debería ser. Pensamos, erróneamente, que llegará algún día en el que los problemas no existan. Así las cosas, vamos por la vida persiguiendo el siguiente reto con el fin de llegar finalmente a un destino que nunca llega, a un lugar en el que los problemas no existen. “La vida no es un problema a resolver, sino una realidad a experimentar”. Soren Kierkegaard. Como muchos de nosotros nos damos cuenta con el paso de los años, la vida está llena de situaciones que tenemos que enfrentar, las cuales nunca dejan de existir, sino que simplemente cambian de forma y fondo. Por ende es ilógico, incluso trágico, pensar que los problemas son “malos”, ya que es de sabios aprender a vivir con ellos y aprovecharlos para mejorar para llegar al siguiente nivel en aquello que es importante para nosotros. Si esto es así valdría muchísimo la pena, entonces, cambiar nuestra relación con los “problemas” de algo malo que no debería ser a una verdadera oportunidad de crecimiento y logro en nuestras vidas. Para hacer esto es necesario, en primera instancia, cambiar la palabra problema, ya que está demasiado viciada con connotaciones negativas. Sugerimos utilizar la palabra contratiempo, la cual significa un suceso que obstaculiza o impide el curso de algo. Utilizar la palabra contratiempo, en lugar de problema, nos transfiere de un estado reactivo a un estado activo, un manera mucho más enriquecedora de lidiar con cualquier situación. A continuación te sugerimos 5 claves para lidiar con efectividad con los contratiempos laborales: 1) Separa los hechos de tus interpretaciones. El primer paso a tomar cuando tienes una situación imprevista que impide tu curso, es separar los hechos de tus interpretaciones. Los hechos son aspectos objetivos con los que tienes que lidiar para resolver el asunto; tus interpretaciones, en cambio, son juicios y evaluaciones que muchas veces tienen poco que ver con la realidad y casi siempre no te ayudan a resolverlo. 2) Completa tus reacciones. Una vez que hayas separado los hechos de tus interpretaciones, completa tus reacciones emocionales. Verbaliza, o mejor aún escribe, tus opiniones y evaluaciones al respecto de manera que puedas dejarlas a un lado y responder en lugar de reaccionar a la situación. 3) Identifica el compromiso. Los seres humanos consideramos una situación inoportuna y nos quejamos solo cuando dicha situación es importante para nosotros. Nadie a quien no le importa el mercado de valores, por ejemplo, considera inoportuno que suban o bajen las acciones de dicho mercado. Si identificamos aquello que nos importa en la situación, es más fácil encontrar entonces una solución. A manera de ejemplo, si consideras inoportuno haber perdido un cliente, es probable que estés comprometido con tener clientes satisfechos. Trabajar desde crear clientes satisfechos, en lugar de dejar de perder clientes, es mucho más positivo y genera soluciones más creativas y efectivas. 4) Crea una (o varias) nueva(s) posibilidad(es). Ya que identificaste el compromiso detrás de la queja, crea posibilidades relacionadas con tu compromiso. Si tu compromiso es tener clientes satisfechos, piensa en diferentes maneras de incrementar el servicio que les brindas a tus clientes y de satisfacer sus deseos y necesidades. En este paso es importante que no limites la creatividad pasando inmediatamente a evaluar cada posibilidad inventada. Simplemente dedícate a crear tantas posibilidades como te sea, valga la redundancia, posible. 5) Ponte en acción. Ahora sí es momento de evaluar la factibilidad de cada opción y elegir las que estés realmente dispuesto y puedas llevar a cabo. Una vez que hayas hecho esto, es necesario que te pongas en acción, ya que solo la acción producirá algún otro resultado diferente al que ya tienes. Define qué acciones tomarás, quién será responsable de ellas y para qué fecha compromiso. Asegúrate de darle seguimiento al cumplimiento de dichas acciones de manera que garantices que toda intención se vuelva un hecho, además de aprender y modificar la estrategia constantemente. Por último, recuerda que ningún revés que tengas en el camino es equivalente a un fracaso, puesto que tener inconvenientes no solo es una parte normal de cualquier emprendimiento, sino la consecuencia lógica de llegar de dónde estás a dónde quieres ir. Thomas Alva Edison, el hombre que inventó el foco eléctrico, dijo una vez: “No he fracasado, simplemente encontré 10,000 cosas que no funcionan”.
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