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Coaching no es terapia psicológica, es un proceso en el cual puedes identificar los puntos ciegos de tu persona e impulsar tu liderazgo. Uno de los ejecutivos de mi empresa es sumamente talentoso. Sin embargo, es también muy obstinado y trata mal a las demás personas. Debido a esto su efectividad, especialmente en términos de colaboración con otros y en el trabajo en equipo, se ha visto muy afectada. La situación es tan crítica que posiblemente tenga que ser despedido, aunque ello representaría una gran pérdida para la organización dado su gran talento y resultados de negocios. ¿Qué debería hacer la empresa al respecto? ¿Despedirlo o buscar que cambie? Aunque este caso es extremo, la realidad es que todos los seres humanos tenemos comportamientos y maneras de ser que no funcionan o no funcionan tan bien como podrían. Dichas maneras de ser, a menudo desconocidas para nosotros mismos, afectan nuestras relaciones humanas y nuestros resultados personales y de negocios. Para mejorar estos puntos ciegos, a menudo necesitamos de otras personas que nos los hagan ver. Pero verlos es solo el primer paso, puesto que cambiar nuestros comportamientos requiere de estar consciente en todo momento, comprometerse a cambiar, plantear alternativas, tomar acción, evaluar los resultados y modificar el camino. La persona más indicada para ayudarnos a cambiar es un coach, puesto que él o ella tienen el conocimiento necesario para facilitar el proceso de cambio y apoyarnos con las prácticas y estructuras necesarias para llevarlo a cabo y corregir el camino cuando nos desviamos—o de plano nos olvidamos—de éste. Además un coach es imparcial, lo cual en este caso quiere decir que no tiene intereses propios más que apoyarnos a lograr nuestros objetivos. Por esta razón, contar con un coach es necesario puesto que al intentar hacerlo solos somos poco confiables debido a nuestra ceguera personal, nuestros hábitos conductuales arraigados y la falta de enfoque que la vida cotidiana frecuentemente genera al obligarnos a atender un sinnúmero de urgencias inmediatas que nos desvían de nuestros objetivos a mediano y largo plazo. Durante décadas el coaching ha sido utilizado exitosamente en los deportes, donde todo atleta respetable cuenta con un coach y nunca consideraría prescindir de él o ella. Este coach casi nunca tiene mayor habilidad técnica que el atleta, sino más bien un conocimiento profundo de la gestión del cambio a nivel individual y una excelente relación con el atleta, suficiente para que el atleta esté realmente dispuesto(a) a escuchar, considerar e implementar el plan de acción que el mismo atleta desarrolla junto con el coach. En el mundo empresarial el coaching es algo nuevo, aunque va adquiriendo rápidamente aceptación y popularidad. Actualmente, muchos ejecutivos de medio y alto nivel están recibiendo coaching, el cual les ayuda a mejorar las áreas personales y de trabajo que son importantes para ellos y la empresa, y los resultados que se obtienen. Sin embargo, muchos aún lo rechazan, puesto que piensan que es terapia. Al contrario, el coaching no es terapia, sino un proceso mediante el cual se facilita el desempeño, aprendizaje y desarrollo de otra persona. Aunque hay muchas metodologías de coaching con diferentes procesos, a continuación enlisto 9 pasos clave que considero pertinentes para incursionar en el coaching empresarial. 1. Decídete a cambiar El primer paso esencial en cualquier proceso de cambio, incluido el coaching, es decidirse a cambiar. Si la persona no está convencida de la necesidad de cambiar y desea y se responsabiliza del cambio, es inútil que reciba coaching o cualquier otra metodología. Eleanor Roosevelt, diplomática, activista y primera dama estadounidense, esposa del difunto expresidente, Franklin D. Roosevelt, dijo una vez: “A la larga, somos nosotros quienes conformamos nuestras vidas y a nosotros mismos. El proceso nunca termina hasta la muerte, y las elecciones que tomamos son en última instancia nuestra responsabilidad”. 2. Elige al coach De manera similar a la futilidad de forzar un proceso de coaching en alguien más, también es inútil que le obliguemos a trabajar con un coach en particular. La relación entre el coach y el coachee es sumamente íntima y requiere de un grado muy alto de aceptación, confianza, respeto y colaboración. Por ello, es necesario que la persona elija a su coach y que éste no sea impuesto. 3. Determina el área a cambiar Aunque es predecible que una persona que inicia un proceso de coaching tenga idea de qué quiere cambiar, es necesario ir desmenuzando el tema y elegir paso a paso el cambio específico a realizar. Una de las razones por las cuales es muy difícil cambiar es porque intentamos cambiar demasiadas cosas al mismo tiempo. Elije cuál es el área más importante y enfócate inicialmente en ella. 4. Plantea una visión del cambio Los seres humanos tenemos claridad acerca de qué no queremos, pero pocas veces nos damos el tiempo de plantear con detalle que sí queremos. Para lograr un cambio es necesario que le dediquemos tiempo a visualizar y describir el cambio que deseamos en todos sus sentidos: conductual, relacional, objetivo, subjetivo, lógico y emocional. En pocas palabras, cómo será nuestra vida cuando dicho cambio se logre. 5. Explora alternativas Una vez que hayas elegido el área específica a cambiar, date a la tarea de explorar diferentes alternativas para lograrlo. En esta fase del proceso no te preocupes demasiado sobre cuál de ellas es la correcta, puesto que entre más alternativas plantees, mejores serán tus posibilidades de encontrar la más conducente al cambio que buscas. 6. Crea un plan de acción Ahora sí es momento de evaluar las diferentes alternativas y elegir la o las alternativas que seguirás. Comprométete con aquellas alternativas que más posibilidades tengan de alcanzar el resultado deseado y define claramente cuál es el resultado específico y medible que buscas y cuáles son las acciones concretas que tomarás y en qué fecha. 7. Ponte en acción La acción es la única fuente de los resultados. Una vez que hayas creado tu plan de acción, síguelo rigurosamente y toma de manera religiosa las acciones establecidas en la fecha planteada. De poco te servirá el proceso de coaching si no lo haces. 8. Revisa los resultados Conforme vayas actuando se generarán diferentes resultados. Tómate el tiempo de revisar los resultados obtenidos de manera que puedas celebrar lo que salió bien y reevaluar lo que no salió tan bien. Este paso es muy importante ya que, como dijo Eleanor Roosevelt, el proceso de cambio dura toda la vida. 9. Modifica el plan de acción Basado en los hallazgos de la revisión de resultados, consolida aquello que haya funcionado, repitiendo las medidas, y modifica el plan de acción con nuevas acciones en base a lo que no funcionó tan bien. Esto asegurará que constantemente estés corrigiendo y mejorando el camino y, por ende, los resultados. Si te interesó esta columna y quieres saber más acerca del coaching, te recomiendo ver el siguiente video animado que lo ejemplifica en términos muy simples y amenos: https://youtu.be/UY75MQte4RU Disponible en Alto Nivel en el link: http://www.altonivel.com.mx/53779-9-pasos-para-incursionar-en-el-coaching-empresarial.html
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